Sobre el blog

Me gustaría explicarte por qué he creado este blog.

Un poquito de historia

Me he pasado un montón de años en el fango, en el fondo más oscuro. Es verdad que, gracias a mi autoexigencia, he conseguido llevar una vida más o menos funcional a nivel externo: no he faltado a clase durante largos periodos, ni al trabajo, ni siquiera me he llegado a encerrar en mí mismo de manera extrema. Si bien es cierto que la socialización no es lo mío, también es verdad que en ningún momento me he quedado completamente aislado. Gracias sobre todo a la generosidad de las personas de mi entorno.

No obstante, lo he pasado mal, muy mal. He tenido momentos de sufrimiento extremo, de no ver ninguna salida, de plantearme el suicidio. Decir lo contrario sería mentir.

He sido, durante todos estos años, un aprendiz pésimo, tropezando una y otra vez en las mismas piedras: la autoexigencia, la intransigencia y, en definitiva, el perfeccionismo enfermizo. Llevado a su máxima expresión.

La sombra del perfeccionismo

Te parecerá increíble, pero hasta hace muy poco no caí en la cuenta. No pensaba que yo fuera excesivamente perfeccionista e intolerante. Creía que los demás simplemente eran vagos, mediocres, hipócritas, malas personas… Y que la vida era injusta.

Y tampoco supe ver que, detrás de todas mis patologías (trastorno obsesivo-compulsivo, anorexia nerviosa, ansiedad generalizada…), se escondían mis patrones de pensamiento. Creía que el problema estaba fuera, no dentro.

La búsqueda

Así que, después de más de 20 años de sufrimiento continuado, con varios picos de niveles casi insoportables, comencé una búsqueda sincera y «autodidacta». Lo pongo entre comillas pues al final siempre tienes referentes y gente que te ayuda y transmite información de valor. Pero en este caso, y poco a poco, fui dejando de buscar «salvadores», para buscar facilitadores que me ayudaran en mi búsqueda. Que me empoderaran para que yo fuera construyendo mi propio camino de sanación.

Y fue así como fui encontrando todo un ecosistema de maestr@s de la mente, que me permitieron desarrollar nuevos puntos de vista sobre lo que no funcionaba en mi vida. Que no estaba fuera. Estaba dentro.

Así, de las herramientas que se me ofrecían, fui cogiendo las que me servían (después de probarlas en mi propia experiencia), desechando las que no me funcionaban, y adaptando las restantes por ser valiosas en parte pero no personalizadas para mi caso concreto.

La importancia de conectar

Durante este proceso he aprendido una cosa importante. Es tan importante cuestionar (y cuestionarse) todo lo que uno va encontrando en el camino como tener la valentía para probrarlo y verificar si sirve o no.

Es cierto que hay herramientas que funcionan más a largo plazo, y en este caso es importante informarse bien y buscar personas a las que les ha funcionado y preguntarles cuánto tiempo tardaron en ver resultados. Sin embargo, en la mayoría de casos, un@ enseguida siente o experimenta si algo es beneficioso para él/ella. Y, sobre todo, un@ enseguida ve cuando algo no le cuadra del todo, cuando tiene cierto tufillo a timo, o es algo que la propia persona que lo ofrece no ha verificado en su vida.

De cualquier forma, y aunque peque de ingenuo, creo que en la gran mayoría de casos el problema no es tanto de maldad como de ignorancia. En mi caso, que no tiene que ser el del resto, sentía que los psicoterapeutas con los que trataba no me comprendían del todo. Es cierto que casi siempre sabían con antelación lo que iba a decir, pues lo habían visto en muchos de sus pacientes con anterioridad. Y algunos de ellos tenían un conocimiento brutal, pero… yo diría que ese conocimiento se quedaba en un nivel más superficial del que a mí me gustaría. No podían comprenderme a un nivel más profundo simplemente porque no habían pasado por lo mismo que yo.

Y ya sé que hay tantas situaciones como personas, pero… hay veces que conectas, que sabes que la otra persona está en tu onda. Y si esa persona ha superado la situación adversa por la que estás pasando… Sientes como… «¡Wow! Esta persona me puede ser de ayuda REAL».

Ya os digo, supongo que depende mucho de cada un@, pero este suele ser mi caso. Para mí la historia personal de mis referentes es igual de importante que el conocimiento que comparten.

Compartir para seguir aprendiendo

En mí busqueda, conocer las historias personales de Yoga Maris o Borja Vilaseca, por ejemplo, fue un bálsamo y, poder aprender de su experiencia, una ayuda sin parangón. El sistema de Íñigo Lacasa para superar el TOC, además, me ayudó un montón.

Sin embargo, siento que faltan publicaciones y herramientas que vayan especialmente dirigidas a personas con una tendencia excesiva al perfeccionismo y a las que dicha tendencia les ha llevado a pasar momentos muy, muy duros. Y todavía menos hay que sean formuladas o sintetizadas por personas que realmente han superado etapas en el largo camino de trascender su perfeccionismo. Que no sean puramente académicas o científicas.

Además, una cosa es tratar el síntoma (el trastorno de ansiedad que te diagnostiquen, por ejemplo) y otra cambiar la raíz de los patrones de pensamiento perfeccionistas y autodestructivos.

El TOC, la anorexia o bulimia o la ansiedad generalizada pueden ser síntomas típicos de personas perfeccionistas que «se pasan de rosca». Este fue mi caso en varias ocasiones. Estos momentos, aún siendo muy duros, son los ideales para que la persona se cuestione sus creencias y valores más profundos. Para que se abra a una transformación real. Yo deje pasar muchas oportunidades. Espero que tú no hagas lo mismo. Aún así, tu momento llegará, te lo aseguro. Y será entonces cuando comprendas muchas cosas.

Con este blog, por tanto, quería compatir con todo aquel que esté interesado herramientas útiles y específicas para este tipo de personas que estén en este tipo de situaciones o que estén saliendo de ellas.

Repito. Que me haya funcionado a mí no significa que le vaya a funcionar a cualquiera. Pero cuanto más se parezca esa persona a ti, más probable es que lo que a ti te ayudado le pueda ayudar a ella también.