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El largo plazo y la inmediatez

¿Quién no es consciente de la tensión que surge entre nuestro deseo de disfrutar del ahora y el de proyectarnos en el largo plazo para buscar seguridad o satisfacción? Conviene reflexionar seriamente sobre cómo esto afecta a nuestra mente, nuestra salud y nuestras relaciones.

Dos visiones complementarias

Hay personas que sienten mayor inclinación pensar en el largo plazo, en tendencias sociológicas, económicas, políticas, etc. Y, existen también, personas que ponen mayor enfásis en lo inmediato: en el café que se están tomando ahora, en el ejercicio que están haciendo o en la conversación que están manteniendo.

En general, se suele asociar mejor salud mental a aquellas personas que se centran en el momento presente, en lo que están haciendo en ese momento, sin dar vueltas a lo que vendrá después. Como se nos dice en varios foros de corte psicológico o espiritual, la tristeza o depresión es exceso de pasado y la ansiedad es exceso de futuro.

Sin embargo, creo que tampoco podemos obviar el contexto en el que nos encontramos: la sociedad actual, la cultura, el sistema socio-polícito-econónimo, el entorno físico, etc. Este contexto, inevitablemente, nos «obliga» a pensar al menos un poco en algo más allá que el momento presente.

Aislamiento: una opción poco deseable

Sé que soy un poco bastante «pesao» con esto, pero me parece importante recalcarlo, pues me temo que hay mucha gente que por estar pasando por un mal momento, lo que le pide el cuerpo es romper con todo, salir de su contexto actual, aislarse de este mundo violento, competitivo y sinsentido.

Vivimos en un mundo hipertecnologizado (y lo que nos espera), en constante alerta y conexión con aparatos que no descansan nunca. En un mundo donde el trabajo es parte central y esencial de nuestras vidas, o así nos lo venden, así como el dinero, la familia, la nación, el estátus, etc.

Y, para no perder el hilo, o para triunfar en este sistema (para l@s más valientes), debes entrar en todo ello. Debes dejarte conectar en Matrix, con sus aparatos tecnológicos, su capital, sus tendencias culturales, etc. Al menos en parte. O eso parece. Desde luego, si has encontrado forma de NO hacerlo, ya me estás dando la fórmula 😉.

El instinto de supervivencia

A nadie nos gusta la idea de morir. Y menos de morir de hambre, sed, o de falta de cualquier otra necesidad externa que tenemos para mantenernos con vida. Esto es algo universal para todos los seres vivos. Tao, el perrito que adoptamos hace un tiempo, tampoco parece querer morir y aprecia la comida, el agua y un techo reconfortante.

Pero hay una diferencia sútil entre el comportamiento humano ante esta problemática y el del resto de seres vivos: el fáctor psicológico. A veces por desconocimiento, y otra veces por intereses comerciales o de poder, nuestra mente va más allá de lo funcional.

Y así, tomando como base un instinto de supervivencia que compartimos con el resto de seres, se va acumulando toda una amalgama de miedos, ideas, creencias, bucles de pensamientos, asociaciones emocionales… Y, para cuando nos damos cuenta, estamos inmers@s en la carrera por obtener una mayor seguridad personal. A través de obtener más patrimonio, poder, hij@s, amig@s, estátus, ingresos estables y crecientes, etc. Nunca es suficiente, porque, como he leído alguna vez por ahí, hay recursos suficientes para cubrir las necesidades del ser humano, pero no para cubrir su ambición. Pues ésta es infinita.

La solución está en ti

Suena a frase típica de autoayuda, lo sé. Tampoco creo que yo pueda aportar mucho más a todo lo que se ha dicho y escrito ya por otros autores y autoras. De hecho seguramente no aporte nada nuevo. Pero puede que, por casualidades de la vida, acabes leyendo esto antes que otras cosas.

Llegados a este punto, y si estás más o menos de acuerdo con la argumentación del post hasta ahora, probablemente te estés preguntando… Vale, y ahora… ¿Qué? El problema está más o menos claro pero, ¿qué solución propones?

Si algo me ha quedado claro en toda la literatura que he consumido sobre psicología y autoayuda (y sobre cualquier otro campo de humanidades, realmente), es que cada maestrill@ tiene su librillo. Y esto no es casualidad.

Los hay que te recomiendan el minimalismo. Vivir sólo con pertenencias que caben en una maleta y un coche pequeñito, una moto, una bici o ni eso. Tampoco están inventando nada nuevo. En India, desde hace centenares de años, hay miles de sadhus vagando por el país, y con mucho menos que eso. También están l@s que se retiran a un monasterio, o a la montaña… Es la vía de buscar la menor dependencia y relación con el sistema. La de minimizar tus necesidades, no sólo físicas, sino también psicológicas. La transformación, en este caso, se produce primero fuera con la esperanza de que eso provoque el mismo efecto dentro de un@ mism@.

Por otro lado, están l@s que abogan por cambiar desde dentro, desde lo más profundo de un@ mism@, y a partir de ahí, como efecto dominó, dejar que vayan ocurriendo los cambios de dentro hacia fuera. Ejemplos de estos hay miles, tampoco quiero aburrir que se me está alargando el post 😉.

A lo que quiero llegar, es a decirte que no existe una vía única por dos razones.

La primera es que es imposible acabar con todas nuestras mierdillas acumuladas simplemente leyendo o haciendo algo que nos diga otra persona. Seguir el camino trazado por otra persona a pies juntillas, tarde o temprano te va a llevar a un callejón sin salida. Lo que escribe una persona, incluido este blog, dice mucho de esa persona (en el momento en el que lo escribe), pero muy poco de ti.

La segunda es que, me da en la nariz, que la mayoría de personas que exponemos nuestras estrategias, tácticas, sistemas, estamos, seguramente, tan perdid@s como la mayoría. El autoengaño entre los que estamos «buscando», es tan generalizado con la «ignorancia» entre los que no buscan. Mi consejo (que no tienes porque seguir) es que dejes de depender de nadie, y busca tu fórmula, para al final terminar desechando hasta tu propia fórmula.

Conectemos

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4 respuestas a «El largo plazo y la inmediatez»

Totalmente de acuerdo. Cada vez que leo o escucho una estrategia intento quedarme con la parte en la que eso me puede resultar útil a mí. Muchas veces la teoría está muy bien pero seguirla lo único que haría sería amargarme, o generarme ansiedad. Pero claro, eso pasa por conocerse un mínimo y saber lo que sienta bien y lo que no. Y eso pasa antes por equivocarse a costa de probar. Así que… Yo sólo doy un consejo que es: haz.

Desde luego, probar por un@ mism@ las cosas es la mejor manera de comprenderlas realmente y de saber si son útiles o no. Muy de acuerdo contigo, Isa. Muchas veces lo que parece más fácil o accesible en el momento nos puede jugar malas pasadas a largo plazo. Merece la pena hacer el esfuerzo de observar, de comprender, de investigar por un@ mism@.

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