Categorías
Autoconocimiento

El poder de la contraintuición

Es difícil diferenciar entre el pensamiento automático condicionado y la intuición. A veces creermos estar siendo creativ@s, cuando en realidad estamos sacando a la parte consciente algo inconsciente que ha sido «insertado» por influencias externas.

¿Inercia o intuición?

A pesar de que este blog es enteramente escrito, ya sabéis que me gusta advertir de las trampas del lenguaje. A veces escucho charlas, cursos o webinars de autodenominad@s expert@s que establecen significados a las palabras que me a mí me chirrían, pero que ell@s defienden como los únicos verdaderos o correctos. Cuidadito con estas cosas…

Bien. Hecha esta advertencia, os pido que no bajéis la guardia durante el post. Pues puede yo mismo que caiga en algo parecido.

¿Por qué digo que, a mi entender, la inercia no es intuición? Porque quiero que cuestionamos muchas de las cosas que damos por sentadas. Sobre esto va este blog, principalmente. A veces, hacemos cosas casi sin pensar, de manera automática, y salen bien, o mediobien, y creemos que ha sido debido a nuestra intuición.

Pero cabría preguntarse si, la forma en la que hemos pensado y actuado, se debe más a condicionamientos anteriores, a aprendizajes fijados en nuestro subconsciente, o a lo que yo me refiero cuando hablo de intuición.

Los dos significados de intuición

Aunque no sea exactamente así, para explicarme, me suele gustar comparar entre lo que yo llamo el significado occidental y el oriental de una palabra. Suele ocurrir, con muchas palabras que se traducen literalmente, que se pierde parte de la esencia de lo que quería transmitir el autor o autora de una frase, conferencia, curso, libro, etc.

Ejemplos típicos son compasión, meditación… e intuición. De tal forma que, much@s autores/as han optado por renombrarla como intuición mística, revelación, serendipia… y un largo etcetera. Otra palabra, que está cogiendo mucha fuerza, es la de contraintuición.

Yo defino la intuición occidental como algo instintivo o como algo revelador que se produce después de darle muchas vueltas a un mismo tema. Una capacidad de reacción que no se obtiene sólo del pensamiento estructurado.

Y, si lo pensamos así, realmente no difiere mucho de lo que llamo la definición oriental. Pues según ésta, la intuición es el conocimiento supremo, o el conocimiento que está por encima de lo ilusorio, de la tela de araña que suele tejer nuestra mente cognitiva. Desde un punto de vista occidental (y coloquial), podemos decir que consiste en utilizar el hemisferio derecho.

La dominancia de lo acumulativo

La diferencia, por tanto, y siempre según mi opinión, radica más en la importancia que se le da que en el significado en sí mismo. Para un occidental, la intuición es algo que se da en raras ocasiones, cuando no hay tiempo suficiente para pensar detenidamente o cuando ya estás exhaust@ de buscar una solución a algo de manera razonada.

Para una persona oriental, en cambio, es la piedra angular sobre la que pilotar su vida. De nuevo quiero advertir de la exageración y generalización excesiva que estoy haciendo para tratar de explicar estos conceptos. Pero, para que nos entendamos, según la visión oriental, la intuición es la forma normal de vivir, y el razonamiento algo que se deja para tareas técnicas que requieren cierta planificación, pero que no son la norma, sino la excepción.

En nuestro caso, el conocimiento adquirido, a través de instituciones educativas, figuras de autoridad o libros, es algo central. Lo más importante que puedes hacer en la vida es educarte, formate y ser alguien. Desde la visión más espiritual, este tipo de conocimiento tiene sólo una utilidad técnica, de supervivencia. Pero para vivir, para disfrutar, para sentir plenamente, debes priorizar la intuición, el presente, la vivencia por encima de la experiencia.

Qué hermosa dicotomía ésta. El yogui Vivekanada decía que occidente necesitaba más espiritualidad y la India más trabajo. Y yo ya no sé ni qué pensar 😉.

Conectemos

Tengo una newsletter, adicional al blog, donde comparto reflexiones más espontáneas, íntimas, directas y cortas. Si crees que puede ser de tu interés, te animo a suscribirte.

2 respuestas a «El poder de la contraintuición»

¿Puede ser esto lo que marque la diferencia en una u otra cultura al reaccionar ante los acontecimientos? ¿Existe la intuición social o de grupo?

Buenas preguntas :-). Creo que es muy difícil de saber debido, en parte, a la «occidentalización» de Oriente. Hoy en día, no creo que haya mucha diferencia entre cómo piensa el americano/a y el indio/a «medio». Probablemente ni siquiera antes había mucha diferencia. Me refiero más bien a las tradiciones filósoficas y/o espirituales en ambas partes del mundo. Pero, sobre todo, me interesa cómo nos resuena a cada un@ de nosotr@s estos conceptos. Qué significado le damos. Pero mirando únicamente nuestra experiencia, y quitándonos etiquetas impuestas de fuera como español, francesa, católic@, ateo, clase media, de derechas, hombre, mujer, oriental, occidental o lo que sea. ¿Qué es para ti, no porque te lo haya dicho tu maestr@ o referente, la intuición o contraintuición? ¿Hay una forma de actuar no tan neurótica, analizadora, enbuclada, y además, más eficaz y precisa?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *