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Autoconocimiento

Escepticismo… Sí, pero con manga ancha

Existe en nosotr@s una lucha interna continua entre la apetecible seguridad y comodidad y la motivante apertura a nuevos puntos de vista, proyectos y/o vivencias.

Escepticismo VS credulidad

Otra dicotomía para la colección. Algunas personas cuestionamos todo hasta la extenuación, y otras nos abrimos de pleno a cualquier teoría, propuesta o solución que escuchamos o leemos en nuestro entorno.

La mayoría, sin embargo, nos situamos en algún punto intermedio entre estos extremos, pero tod@s «cojeamos» de algún lado. Algun@s tendemos más a ser escéptic@s o desconfiad@s, y otr@s a dar un voto de confianza a aquellas cosas o ideas nuevas, que si bien nos enfrentan con nuestros paradigmas mentales actuales, pueden tener cierto sentido.

En niveles generales, creo que predomina el escepticismo, el aferramiento y el apego a las ideas propias frente a aquellas líneas de pensamiento o acción que nos llegan del exterior y que parecen cuestionar nuestras creencias actuales. Es más, creo que de alguna manera, existe una especie de presión para adquirir esta actitud. No debería extrañarnos, supongo, ya que desde el punto de vista de la supervivencia tiene sentido no gastar energía «a lo tonto» y limitarnos a seguir practicando aquello que funciona, aunque no sea perfecto. También, por supuesto, creer a ciegas en algo nos da una sensación de seguridad, frente la incertidumbre de creer que podemos estar, al menos parcialmente, equivocad@s.

Sin embargo, varios momentos clave en la historia de la humanidad que sirvieron para mantenerla con vida o crear un punto de inflexión positivo importante, se deben a seres humanos intrépidos que supieron poner su motivación por hacer algo nuevo por encima de la comodidad de lo conocido. Algunos ejemplos pueden ser la extensión del ser humano a lo largo de la geografía mundial o el estudio de fenómenos naturales que nos ayudaron a desmentir antiguas creencias erróneas (la forma de la tierra, la disposición de nuestra galaxia, la forma en la que varían los seres vivos, etc.).

La figura de autoridad

Si hay una modalidad de seguimiento ciego en la que no creo, es en la de admirar, de forma excesiva, la figura de un ser humano o colectivo concreto o de una idea abstracta.

Creer que ciertos hechos o cosas tangibles pueden ser posibles y pensar que tiene sentido que así sean, no me parecen tan peligroso. Pues, en un última instancia, será posible probarlo o desmentirlo a través de la experiencia. A través del empirismo, y/o de informarse gracias a diferentes estudios e investigaciones, un@ puede sacar conclusiones bastante certeras para moverse por este mundo de forma funcional. Aunque siempre quede un pequeño porcentaje de duda sobre su veracidad.

Creer en ideas o personas (normalmente en lo que creemos es en las ideas de ciertas personas), puede llegar a transformar lo que era apertura en fanatismo, cabezonería y cerrazón. Y, más peligroso aún, en dependencia.

Tampoco voy a demonizar este tipo de actitud, pues yo suelo caer con frecuencia en ella, y creo que la mayoría de veces he sabido salir de la misma, aunque sea abranzando las ideas de otra persona o colectivo. Como un mono que agarra una liana justo en el momento que en el suelta la anterior.

Sin experiencia no hay vida

No es, por tanto, mi intención criticar ninguna postura en concreto sino más bien prevenir, y fomentar el equilibrio siempre precedido por cierto caos, pues es así como parece funcionar el universo y la naturaleza. Y nosotr@s me temo, somos ambas cosas.

Mi camino hasta ahora ha estado lleno de experiencias y creencias variopintas. Tengo la fortuna de haberme aferrado a pocas de ellas durante demasiado tiempo, y la «desdicha» haber caído una y otra vez en el vacío que surge cuando tiras del pedestal a la persona o creencia que tenías como referencia hasta ese momento.

En ciertas ocasiones, envidio a aquellas personas que caminan con paso firme sobre asfalto llano con sus ideas anquilosadas. Creyendo a fuego en una ideología, estilo de vida, forma de relacionarse o personalidad. Pero, me temo que no es mi camino, así que ya he dejado de intentar, al menos conscientemente, adaptarme a él. Será por la forma de mis pies (con un arco exagerado) pero empiezo a vislumbrar que mi camino se parece más a uno que alterna vegetación fresca y agradable, cardos puntiagudos, rocas ardiendo, subidas costosas y bajadas plácidas, tierra húmeda, piedritas incómodas…

De momento lo mío va casi más de caerse y levantarte que de permanecer erguido. Y es que, si paso mucho tiempo de pie parado, me suele doler la espalda. Cuerpo y mente, siempre unidos 😉.

Conectemos

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4 respuestas a «Escepticismo… Sí, pero con manga ancha»

Ya somos dos, caerse y levantarse también parece ser lo mio.

Pienso que en el equilibrio tenemos la respuesta, pero no es fácil muchas veces. Creer a ciegas sin cuestionarse nada, como bien dices, se puede caer en fanatismo y obsesiones.

Un abrazo!

Qué curioso. Yo siempre he sido súper recelosa de las cosas pero cada vez más abierta a las nuevas ideas que se me puedan ofrecer. Me explico: tengo una especie de «alarma» que se activa cuando siento que alguien o algo está siendo demasiado invasivo o está haciendo que yo tenga que abandonar mis propias creencias sin más para abrazar las suyas.
Me he creado una especie de propia religión impenetrable, lo cual me ha mantenido «a salvo» en mi adolescencia, que es cuando creo que más vulnerable puedes ser. Es cierto que he cruzado algunas veces «al lado oscuro» pero a la que no he visto las cosas claras he vuelto (nunca he soltado mi liana). Y con el tiempo me he moldeado, y quizá la liana ya no está anclada exactamente al mismo lugar pero la alarma está puestecita.
Por otro lado, ese sistema, aunque me ha ayudado, también es peligroso. Te encapsulas demasiado. Así que mi trabajo personal constante es ir rompiendo poco a poco esa cápsula de forma más consciente para nutrirme. Romperme mitos instaurados, conectar con personas que puedan aportarme cosas nuevas, confiar un poquito más en los demás… Pero vamos, que aunque suelte la liana a veces, la tengo a la vista y al alcance… Por si acaso 😂

Me han encantado tus metáforas :-). Creo que utilizamos técnicas bastante parecidas. Aunque es cierto que yo en la adolescencia andaba más perdido. Muuucho más. Pero de todo se aprende ;-).

Me alegra ver que queda gente equilibrada sigue leyendo el blog, jaja. Abrazo!!

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