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Autoconocimiento

¿Alternativo o genuino?

El sentimiento de ser nada se nos hace insoportable. Así, buscamos identificarnos con algo, normalmente ofrecido desde fuera.

Tésis, antítesis y síntesis

A menudo, cuando sale a la luz una nueva teoría, posición política, línea ideológica, movimiento social, etc., no tarda en salir su opuesto: la antísesis, la contraposición, la resistencia, la oposición, etc.

Si lo pensamos un poco… ¿No son dos caras de la misma moneda? ¿Resultados del mismo movimiento? Cuando una parte ataca, ¿no está ya ella misma provocando la defensa de la otra parte? ¿No estaremos cayendo en la rueda del hamster? ¿En el conflicto constante?

Suele ser, entonces, cuando aparece la figura autoritaria para poner orden, para decir «no seáis críos, dejad de pelearos, yo tengo la solución». La solución, ojo, LA VERDAD, el cierre definitivo del conflicto.

Se erige así en la figura salvadora. Much@s, una mayoría suficiente, apoyamos la propuesta, se zanja el tema, y todo@s content@s, aliviad@s, SEGUR@S.

Pasa el tiempo, a veces más, a veces menos, y ¡pum!, la VERDAD, esa solución, vuelve a resquebrajarse. ¡Vaya! Resulta que no era tan verdad. ¡Que sorpresa! Se genera malestar, oposición, conflicto, y vuelta al tema. Torneos de clausura y apertura infinitos, como en el fútbol argentino.

El atractivo de lo underground

Cuando algo se hace mayoritario, ya sea un tipo de música, de ropa, de lenguaje, de ideología o de cine, desde ese mismo momento, ya empieza a nacer su forma alternativa. De la misma manera, desde que nace ese movimiento alternativo, nace la reacción contra el mismo. Contra los raros, las especialitas, los tocapelotas que nunca les parece nada bien.

El descontento no nace porque sí, no nace para tocar los huevos/ovarios a nadie. Nace porque creemos que algo no anda bien. Lo sentimos, y queremos cambiarlo.

Quizás, el problema, es que tenemos tantas ganas de arrancarnos ese descontento que cogemos el primer tren que pasa en dirección contraria. Y cuando te has identificado con un movimiento en concreto, al menos por un tiempo, vas a rechazar el resto. Es inevitable. Lo underground mola, porque te da una vía de escape a lo mayoritario. Pero… ¿te representa realmente?

Ser nada, es jodido

Si no soy de derechas, tendré que ser de izquierdas, y si no, de centro. Los más centrados y equilibrados, ¿no? Si no soy de reggaeton, tendré que darle al rock, a la música indie, o al ukelele. Porque claro, ¿de algo tendré que ser, no? Como ese anuncio de una aseguradora de coches.

Ser nada, es jodido. No aguantamos en ese sentimiento ni dos segundos seguidos. Lo pensamos, nos entra el canguelo y… ¡abrazamos otra cosa! Uff, que sentimiento más angustioso. Pero en el momento en el que nos identificamos con algo, abrimos una escisión. Entre los frikis y los superficiales, entre los caseros y los sociales, entre los que la saben la verdad y los que no. Y así, vamos pertepuando el conflicto constante.

Y lo más doloroso, por llamarlo de alguna manera, no ocurre fuera, ocurre dentro. Entre tus gustos reales y lo que has «vendido» como que son tus gustos. Entre la parte que le mola el tío mazao de pelo perfecto y la que lo odia. Entre la parte que desdeña el fútbol como algo superfluo y la parte que le encanta ver las mierdillas de marca.com. Eso sí, cuando nos pillan, como a los políticos, siempre hay alguna justificación. Y es que, probablemente, una parte no puede vivir sin la otra. Dos caras de la misma moneda. Tanto fuera, como dentro.

Conectemos

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2 respuestas a «¿Alternativo o genuino?»

A mí siempre me ha gustado ir un poquito a contracorriente, ser de la oposición, y lo tengo mentalmente como sello de identidad. No sé decir cuando se gestó eso pero siempre me veo dando apoyo a aquellos en los que veo “algo” pero no son suficientemente reconocidos. No me preguntes de música comercial, háblame de heavy metal, y si escucho algo electrónico será cyberpunk 😂 (aunque si me dejo llevar puedo llegar a canciones muy casposas). Con la ropa igual, por eso no me gusta la moda aunque ahora visto bastante “normal”. Pero siendo chica odio el “cliché” de arreglarse y maquillarse y cuando lo hago la gente hace “wow” y yo les contesto que si lo hiciera cada día no lo apreciarían. En definitiva, a veces no tengo ni idea de qué soy… y eso incomoda, sí, porque parece que hoy en día tengas que tener claro quién eres y qué quieres ser y trazar un plan (a mí improvisando un poco tampoco me ha ido tan mal, oye). Pero creo que he aprendido a tomarme esto como un divertido juego: para mi familia y amigos muy cercanos soy la deportista que come sano; en el trabajo me muestro como la que siempre está dispuesta a ayudar, un poco seria pero tranquila y tratando de tener buen rollo; con mi hermano y mi pareja “la rancia” (es la broma ya jaja) .. y en el fondo lo que soy es una histérica 😂 pero soy todo eso y todo lo contrario también, justo como dices tú. Porque cuando te conoces a ti mismo un poco creo que puedes ser tu gobernador y tu resistencia al mismo tiempo 😉
Un abrazo y gracias por hacerme pensar 😜 “chocolata para todos”

Gracias a ti, Isa!!

En mi caso, en la música me quedé con lo que ponían mis padres y mis amig@s en mi infancia y adolescencia. No he evolucionado en ese sentido, jaja. En forma de ser, antes era más camaleónico pero creo que poco a poco me voy estandarizando en el rol de sosainas (aunque Helga me diga que no, jj). En otras cosas siempre me ha gustado ir a mi bola, quizás demasiado, no sé. Me gusta indagar en las cosas, no quedarme con el escaparate. Las contradicciones antes me sacaban de quicio pero creo que les empiezo a encontrar la gracia 😊.

Un abrazo gordo y viva la chocolata!!

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