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Reseña: Un ataque de lucidez, de Jill Taylor

Reseña del libro «Un ataque de lucidez», de Jill Taylor. En este libro, Jill explica como un ictus cambió su vida… para bien. No es tanto una historia de superación, como una historia de transformación, la cual considero bastante más valiosa.

Un libro diferente

No suelo dedicar un post en exclusiva a un libro. De hecho, es la primera vez que lo hago. Si me habéis seguido en anteriores artículos, seguramente sabréis también que abogo más por la práctica que por la teoría. Si bien, esto lo hago más «en teoría», ya que me gusta leer, y mucho. «He pecado, señor…» 😄.

Pero bueno, volvamos al tema principal. ¿Por qué hacer una reseña de este libro, precisamente? Pues, como suele ser común, porque me impactó de manera especial. Pero primero atrajo mi interés por contener algo que siempre me ha apasionado: la integración entre las culturas de oriente y occidente, ciencia y misticismo, materialismo y espiritualidad.

Un ictus como detonante del cambio

A parte del abordaje de esta dicotomía, algo ya de por si muy jugoso, Un ataque de lucidez se trata de un libro muy especial porque así lo es el evento o circunstancia que da lugar a su posterior publicación.

Varios años antes de plantearse siquiera la escritura del libro, Jill era neuróloga en Harvard, miembro de la junta nacional de la Alianza Nacional para las Enfermedades Mentales (NAMI) y recorría el país como la Científica Cantante. Esto ya nos da una idea de que se trata de una persona excepcional. Mujer exitosa en el apartado profesional y muy dedicada a causas sociales. El ejemplo de persona perfecta, vaya. Dedicada a triunfar para sí misma y para los demás. Un modelo a seguir, según las creencias dominantes actuales.

Una mañana, sin embargo, todo cambió de golpe. Jill sufrió un ictus que le llevo a experimentar sensaciones, emociones y pensamientos de todo tipo (increíblemente descritas por ella misma en el libro). Después de eso, obviamente, llegó todo un proceso de «recuperación». Lo pongo entre comillas, porque, también de forma excepcional, como es ella, aprovechó este proceso no sólo para recuperarse, sino para transformarse en otra persona más calmada, amable y feliz.

Pongámonos por un momento en su piel. Una neuróloga, reconocida principalmente por su gran capacidad cognitiva, su creatividad y su gran audacia para hacer muchas cosas (para rendir de forma excelente tanto en el campo profesional como en el social), de repente, sufre un ictus, olvida todo lo que sabe (incluido quién es ella misma), y pierde gran parte de sus capacidades psíquicas y físicas. Algo que, cualquiera, supongo, catalogaríamos como desastre.

Una nueva vida

En este libro maravilloso, Jill nos explica detalladamente cómo era su vida antes del ictus, qué le ocurrió durante el ictus (tanto de forma subjetiva como la explicación científica), qué cosas sintió y comprendió durante los primeros días y semanas posteriores a éste, y cómo afrontó su proceso de recuperación de manera sagaz, creativa y profundamente inteligente.

Nos desvela, por ejemplo, cómo fue detectando aquellas tendencias que iba recuperando su cerebro y, al comprender que se trataba de tendencias perniciosas, desechándolas para no incorporarlas a la nueva Jill. Consiguiendo así, que el proceso de recuperación, se convirtiera en un proceso de transformación a través de la limpieza de sus antiguas mierdillas. El ataque se convirtió así, en una lluvia fuerte que se llevó gran parte de la suciedad de su alma (escondida tras la máscara de perfección) para dar paso a un nuevo paisaje fresco y renovado.

De esta manera, Jill comprendió la diferencia entre inteligencia (la cuál sigue teniendo a espuertas después del ictus) y sabiduría. Esta última, la que se permitió desarrollar para convertirse en un ser mucho más pleno y consciente.

Seguramente no sea un libro adecuado para hipocondriac@s 😜. Pero, por si quedaba alguna duda, os traslado mi más sincera recomendación sobre su lectura.

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