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Desarrollo personal

Movilidad: «Meditación» para hiperactiv@s

Saber parar es un arte, pero cuando estás pasad@ de ansiedad, es difícil calmar cuerpo y mente. La meditación y el yoga requieren ciertos conocimientos y disciplina y pueden no ser la mejor solución según el caso. Las sesiones de movilidad, en estas situaciones, pueden ser auténticos «anclas» que nos ayuden a pasar la tormenta.

El secreto está en parar

«El secreto está en parar». Esto fue lo que le dijo un veterano y venerado yogui a Ramiro Calle en su primer viaje a la India. Para las personas inquietas, hiperactivas, buscadoras, adictas al progreso… que duda cabe que es así. El secreto reside en saber calmar ese ansia que, si se traduce en autoexigencia, te va carcomiendo por dentro.

El ideal parece ser bastante claro en todas las culturas y latitudes: la calma, la quietud, la paz mental, el Ser, el no-ser, el ahora, etc. Se dice que el sabio hace sin actuar, y el necio actua sin hacer. Como suelo decir, las palabras, son palabras, y la realidad, es sobre lo que superponemos las palabras. Cuidado con eso.

Si nos observamos un poco, no obstante, comprobaremos como, justo en el momento en el que vamos a hacer algo, normalmente sentimos que tenemos que hacerlo, notamos cierto esfuerzo mental, cierto desasosiego. La calma, si es que estaba en nosotros, de repente se rompe.

Hacer para huir de lo que es

Solemos tener al menos dos razones fundamentales para hacer este tipo de esfuerzo. Para hacer este hacer, vaya 😅.

  • Para subsistir. Este tema da para mucho, porque sería muy discutible si todo lo que trabajamos lo hacemos para subsistir o para alcanzar más estatus, poder, dinero, etc. Pero bueno, creo que en reglas generales se puede decir que necesitamos cierto esfuerzo para hacer cosas que igual en el momento no nos apetece hacer. No nos sale naturalmente. Ya no estamos en la selva y salimos a recolectar o cazar cuando tenemos hambre, sino que aparecemos en la oficina (física o virtual) a las 8 de la mañana. Aunque no tengamos hambre.
  • Para huir de lo que es. Puede que sientas ansiedad, miedo, incomodidad, angustia, ira, aburrimiento… Y quieras salir de ahí, dejar de sentir eso. Para ello, puedes ponerte a ver un vídeo en YouTube, llamar a un@ amig@, subir una foto en Instagram, apuntarte a un Máster, leer un libro, tomarte una copa o trabajar como un@ loc@. ¿Te tienes que fustigar por ello? No ¿Hay alguien que no lo haga? No conozco a nadie. Pero oye, ¿Por qué no llamar a las cosas por su nombre? Estás huyendo de lo que es. O al menos, eso es lo que yo hago.

Centrarse mucho en acciones del segundo tipo, y autoexigirte hacerlas, o tener una dependencia extrema de éstas, puede llevar a la hiperactividad y/o adicción. Y, en un estado prolongado de las mismas, a la ansiedad.

Parar cuando vas a 180 km/h

Y en esas estás, haciendo sin parar, huyendo de tus sentimientos, viajando a toda mecha por la vida, cuando, de repente, haces un trompo, y te acojonas. Aparece el trastorno de ansiedad. Y entonces, cuando empiezas a desesperarte, te abres también a compartir tu angustia. Y el feedback recibido suele ser siempre el mismo: «Necesitas calmarte», «no te tomes las cosas tan en serio», «eso que piensas es muy poco probable que ocurra, deja de darle vueltas», y un largo etcétera.

¿Has probado alguna vez a intentar calmar a un tío encolerizado que va hasta arriba de pastis en una discoteca de los primeros años del milenio? Si no has vivido nunca esto, mejor. Pero ya te aviso, no lo intentes nunca 😅. Tampoco dejéis que se caiga por un arroyo, pero vigiladlo con distancia y sin contacto visual directo 😉.

Bien, pues a alguien con ansiedad por haberse pasado de rosca en «el hacer», le pasa algo parecido. No va a parar de repente, a no ser que le de un colapso, cosa que tampoco queremos.

La meditación es el arte de parar, pero no es para todo el mundo ni para cualquier momento de la vida. Pasar de 180 a 0 no es fácil. Y, afortunadamente, existen alternativas algo menos drásticas. Dicho esto, si quieres meditar, medita. Yo lo hago, y mola. Pero si ves que en este momento no es para ti (y aún así también), sigue leyendo.

Aparte de meditar también está el hatha-yoga y las mil variantes que han aparecido. Una opción sin duda más accesible para la gente que empieza en este mundo del control mental y corporal.

Pero… Tras años de probar y probar, mi técnica favorita, al menos de momento, son las sesiones de movilidad. Con música guay, para huir un poquito más de lo que es 😬.

Quizás en el futuro publique alguna cosa sobre las sesiones que hago, pero de momento no voy a autoexigirme en ese sentido. De eso va este blog 😜. Te diré eso sí, que hago ejercicios estáticos y dinámicos sobre todas (o casi todas) las partes del cuerpo combinando ejercicios que aparecían en el programa Desencadenado de Marcos Vazquez, en este vídeo, y los que me ha enseñado mi amigo Héctor. La verdad, vídeos en YouTube hay a patadas. Te recomiendo que busques y vayas haciendo las sesiones que proponen hasta que cojas tu propio estilo y encuentras lo que más te beneficia. Recuerda, tú eres tu maestr@ 😉.

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