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El ideal «irreal» vende

En algunas ocasiones por momentos de exaltación, y otras veces con objetivos más comerciales, se lanzan mensajes grandilocuentes en varios anuncios, reportajes, posts y otras clases de publicaciones. En el área psicológica, sobre todo, tienen su peligro. Cuidado con el ideal «irreal».

El poder de los testimonios

Se venía fraguando desde hacía tiempo y el coronavirus lo ha disparado: la oferta masiva de productos y servicios por Internet. Creo que todos los que tenemos perfiles en redes sociales o frecuentamos web informativas lo hemos experimentado.

Cantidad de anuncios de productos y servicios para salud física y mental aparecen ante nuestros ojos encima, debajo o al lado de noticias, fotos de famosos, opiniones de nuestros amig@s o vídeos compartidos.

Especial mención merece la industria de la formación, con cantidad de cursos y sistemas que prometen llevarte al nirvana psicólogico, social, económico, financiero o espiritual.

Y, al amparo del crecimiento exponencial de este tipo de ofertas, han florecido en paralelo un gran números de unidades del gancho más ansiado: el testimonio.

Amazon ya se dió cuenta hace mucho tiempo. Si quieres vender un producto que el potencial consumidor no puede ver, tocar, ni experimentar, necesitas crear seguridad y certeza alrededor del mismo para que el cliente no opte por una oferta más cercana geográficamente hablando, barata o llamativa.

Esta empresa básicamente utiliza dos métodos para contrarrestar esa incertidumbre: posibilidad casi 100% segura de devolución del producto y la aportación de testimonios de clientes anteriores.

Los testimonios, así, se han convertido en un activo altamente codiciado.

Lo concreto «vende» más

Estos testimonios no sólo son útiles para vender productos físicos, sino que su importancia adquiere incluso mayor importancia para ofertas más intangibles como son los servicios de asesoramiento y formación. Y trasciende incluso el ámbito de los negocios, pues son altamente codiciados para ganar en reputación y credibilidad personales.

Si tienes perfil en LinkedIn, por ejemplo, habrás podido observar la creciente importancia de las opiniones de clientes, compañeros y proveedores en los perfiles de las empresas y profesionales. Hay incluso una opción para felicitar o agradecer personalmente a alguien por una acción o servicio concreto.

Esta lucha encarnizada por alcanzar más credibilidad y estatus que el resto de competidores o personas que ofrecen cosas similares, lleva a muchas personas a dar a entender que han alcanzado algo concreto. Cifras o afirmaciones claras, concisas y, a ser posible, espectaculares.

Los testimonios en el sector de la psicología

No es lo mismo decir que algo te ha ayudado, que estás agradecid@, que lo has encontrado útil, que decir que una herramienta o técnica te ha liberado de la ansiedad, o que ahora eres féliz, que tienes paz mental, etc.

Una de las palabras top es «superar». «Yo superé el TOC con este sistema», «yo superé la agorafobía gracias a esta técnica», «Funalit@ me guió paso a paso para superar mi depresión».

Ya está, he llegado a la meta, he conseguido lo que tú tanto ansías. Es más, ahora me doy cuenta de lo que esa enfermedad (anorexia, ansiedad generalizada, cáncer, dermatitis…) quería decirme. Le doy gracias por ese mensaje divino.

No sé vosotr@s, pero yo cuando veía un mensaje del estilo «cómo superar la ansiedad», daba click como un loco, en busca del santo grial que esa persona había encontrado. Es más, hasta que no diera gracias a la ansiedad es como que… no lo había superado, ¿no? Ese es el punto final, la meta. Y así, ansiando llegar a la meta, esperamos curarnos.

No entro a juzgar este tipo de testimonios o las ofertas basadas en ellos. Es más, nadie estamos libres de tener algún día de mayor exaltación y hacer una de estas afirmaciones grandilocuentes. Pero yo intento evitarlas en la medida de lo posible. Aunque el lenguaje o el subconsciente a veces me la juegue.

Los conceptos son útiles para el curro, para comunicarnos y para ciertas tareas de la vida diaria. Fuera de eso… Poca utilidad. Un concepto es algo estático, es una cosa (muerta, inamovible, atemporal). Y nuestra psicología, nuestra mente, y el resto de cosas de la existencia son flujos, procesos, corrientes variables y muchas veces impredecibles.

Si alguien habla de su experiencia en términos estáticos, seguramente sólo quiera comunicarse. Si estos conceptos son impactantes, grandilocuentes, que despiertan grandes emociones en nosotros… igual quiere algo más.

Mi experiencia es que la búsqueda de metas fijas, estáticas, absolutas, especialmente en el ámbito psicológico, sólo genera miedo, frustración, desconfianza en uno mism@ y/o autoexigencia. Autogenerarte creencias es pan para hoy y hambre para mañana. Yo ni doy gracias a la ansiedad ni la odio. Ni creo que sea algo que haya que superar, pues se trata de una emoción más, aunque sea más molesta de que lo que nos gustaría. Luchar contra ella o intentar superarla es darle más importancia y energía. No digo que, si estás pasando por un mal momento, tengas que vivir con ansiedad generalizada toda tu vida. Pero, el camino para sentirte mejor, seguramente sea otro.

De la misma manera, entiendo que eso que llamo ansiedad son momentos de cierta prologación en el tiempo de pensamientos y emociones que catalogo como desagradables. Y, sobre todo, he experimentado en carne propia lo contraproducente que resulta compararme con alguien, buscar un salvador o ansiar alcanzar una meta irreal construida por la mente. No digo que no se pueda superar la ansiedad, ojo. Al final es un concepto, y cada persona le dará un significado. Digo que la ansiedad en sí misma es un concepto mental, no la realidad. Y que, por tanto, la frase «he superado la ansiedad» tiene su trampa.

Eso que buscamos, seguramente esté más relacionado con entender esta manera que tenemos de pensar en conceptos que en tratar de alcanzar uno de ellos. Y si no es así, yo al menos, ya tendré tiempo de variar el proceso 😉.

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2 respuestas a «El ideal «irreal» vende»

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