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Autoconocimiento

Identificarse para desidentificarse

Cuando nos encontramos atascad@s, o directamente desesperad@s, uno de los procesos más efectivos que he ido encontrando para avanzar es el etiquetarme (para comprender) para luego desetiquetarme (para trascender).

El viaje del autoconocimiento

Ya lo dicen much@s sabi@s. El proceso de autoconocimiento se basa mucho más en descubrir qué NO eres que en identificar aquello que realmente eres. Éste es el proceso que, al menos a mí, en este comienzo del viaje en el que me hallo, más me ha ayudado. Y es que, muchas veces, si nos tomamos el tiempo suficiente para reflexionar, podemos ver el gran poder de lo contra-intuitivo. Concepto que yo prefiero llamar «contra-lógico», ya que más bien va contra la lógica de nuestra cabeza llena de pensamientos, y no tanto en contra de la intuición, que suele estar mucho más limpia.

Ir en contra de la mayoría, muchas veces, reporta grandes beneficios tanto externos como internos. Grandes emprendedores y científicos alcanzaron grandes logros yendo en contra de la mayoría. Y, hoy en día, si no nos engañamos mucho, diría que la gente realmente plena, consciente y féliz es minoria. Aspecto éste a tener muy en cuenta, me parece.

El Eneagrama, por ejemplo, a través de ese juego de primero identificarte con un tipo de personalidad para ir poco a poco cuestionando todas y cada una tus creencias, acaba por eliminar muchas de las etiquetas que ponías sobre ti mismo y los demás. E, idealmente, llegarás incluso a desidentificarte de tu eneatipo. Es el mismo objetivo el que pretendo con este blog. Atraer a todas las personas que se consideran perfeccionistas y autoexigentes, para, a base de cuestionar y cuestionar, acabemos por derribar ese mito autocreado.

El proceso de «aprendizaje»

Para lograr muchos de nuestros avances, desde hace ya miles de años nos hemos fijado en los procesos de naturaleza. Algunas veces para hackearlos, tratando de mejorarlos, y otras veces para intentar reproducir un funcionamiento natural dentro de otro contexto (industrial, virtual, social, económico, etc.).

Para ser honesto, sobre todo el segundo enfoque, me parece muy acertado. Ojalá hicieramos más caso a la naturaleza y menos a nuestro egocentrismo. Pero hay un aspecto, en el que la observación externa de la naturaleza no alcanza o lo hace de manera insuficiente. No es que se trate de un aspecto antinatural o sobrenatural, sino más bien de un proceso natural muy peculiar. Se trata de aquellos procesos inherentes al ser humano pero a ningún otro animal. Nuestra especificidad, vaya.

Hay algo muy poderoso que en muy pocas ocasiones cuestionamos: la cultura. La cultura a nivel global (capitalismo, neoliberalismo, derechos humanos), a nivel de continente (valores europeos, normas políticas, sociales), de país (sistema político, hábitos, modelo de pensamiento imperante), comarca, ciudad, barrio, institución educativa, familia, pareja… Es decir, hablo de la cultura en su sentido más amplio, como amalgama de conceptos, creencias, acuerdos (implícitos y explícitos), normas, etc., con las que convivimos desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.

Así, por nuestra capacidad innata de adaptación y aprendizaje, y por el hecho de nacer con muy pocas capacidades de supervivencia, vamos forjando nuestra personalidad. Se trata de un proceso muy peculiar del ser humano, pues en éste, de forma demasiado frecuente, los educadores suelen trasmitir conocimientos erróneos o no válidos para la vida o la persona a la que van dirigidos. A veces son creencias heredadas de generaciones anteriores y que en ocasiones resultan obsoletas para la nueva realidad. Otras veces son formas de pensar tomadas de otros, pero sin haberlas verificado previamente en la propia experiencia. Con el peligro de ineficacia que ello conlleva.

El posterior desaprendizaje

Y llega un momento en el que hemos ido acumulando una gran cantidad de historias y teorías que nos han ido contando, y de las cuales muy pocas hemos verificado en nuestra propia experiencia. En la mayoría de casos, llegamos a la edad adulta con un fuerte sentido de identidad de territorio, de cultura popular, de creencias políticas, de equipo de fútbol/baloncesto al que apoyamos… Creencias, más bien certezas, que nos cuesta Dios y ayuda empezar a cuestionar.

De hecho, no solemos hacerlo hasta que algo explota. Hasta que nuestro sistema de creencias hace aguas por todas partes, hasta que nos damos cuenta de que algunas o muchas de las cosas que nos han enseñado no valen para nosotros.

Nos han dicho que teníamos que pensar y actuar de una determinada manera. Pero hacerlo nos hace daño, va contra nuestra verdadera naturaleza. Entonces toca desaprender.

Amig@ perfeccionista, creías que tenías que ser moralmente intachable, un(a) crack en el trabajo, una pareja ideal, tener el cuerpo perfecto, no dar nunca una mala contestación. Pero esas etiquetas ya no te sirven. Te hacen daño a ti y hacen daño a los demás al juzgarles y exigirles continuamente.

Y ahora, te pregunto, después de eliminar todas esas creencias y patrones adquiridos, heredados…  ¿qué queda? Pues queda que descubres tu propia naturaleza. Aquella que al ponerla en marcha te hace sentir pleno, sereno, fluido. Pero, al contrario de lo que nos habían contado, ese trabajo es tuyo, y de nadie más.

Según Krishnamurti, curiosamente, este proceso no difiere del de la observación de la naturaleza que he citado anteriormente. Más bien al contrario, para liberarnos de esas creencias perniciosas o no válidas, lo más efectivo es observar de manera pasiva y alerta todos los mecanismos que desencadenan, de la misma manera que un primatólogo observa un chimpancé o un biólogo un célula en el microscopio. Sin juzgar, sin condenar, sólo observando con abierta curiosidad. Desaprender sin necesidad de hacer nada, más que observar. Otro enfoque, como el del Eneagrama, que puede parecer contraintuitivo. Pero, te lo aseguro, en lo contraintuitivo se encuentra la magia 😊. Te animo a que pruebes si no lo has hecho ya. ¿Qué tienes que perder?

Conectemos

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2 respuestas a «Identificarse para desidentificarse»

Muy buen artículo Victor!! En mi caso también llegué a una conclusión similar y ahora estoy empezando ese nuevo camino…y tus palabras lo plasman perfectamente! Siempre anima ver que más personas comparten este proceso.

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