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Piensa en sistemas y vencerás

El enfoque de sistemas o systems thinking es una idea promovida por Russell Ackoff que aplica a la resolución de problemas de todo tipo para logar soluciones creativas, innovadoras y que tengan en cuenta todo el conjunto. ¿Podemos aplicarlo al perfeccionismo y la autoexigencia? Por supuesto que sí.

Russell Ackoff, el padre del Systems Thinking

Piensa en sistemas y vencerás… al perfeccionismo, y a cualquier forma de pensar que produzca resultados ineficientes, ineficaces y, en definitiva, pocos satisfactorios. No sé si recordarás una infografía con una cita de Russell Ackoff que subí a mi perfil de Instagram.

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Esta frase, dicha por este genio, este sabio, dice mucho más de lo que parece. No se trata de la típica frase de motivación, espiritualidad o desarrollo personal. Lo que el señor Ackoff intentó durante casi toda su vida fue hacer entender a sus alumn@s, y a todo el que quisiera escucharle, que tenemos una idea errónea de la realidad que nos lleva a obtener resultados insatisfactorios una y otra vez. Y lo hacía con todo tipo de ejemplos reales y metáforas que ayudaban a que tod@s lo comprendieran. No era un magufo. Era un profesor univeritario con la mente sumamente abierta. Sabía de lo que hablaba. Profundiza, ve más allá de la superficie. #perfeccionismo #profundizar #comprension #realidad #sistemas #russellackoff

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El señor Ackoff fue, aparte de profesor en la Universidad de Pensilvania, uno de los pensadores, sabios y sintetizadores de sabiduría occidentales más lúcidos de nuestra historia cercana (murió en 2009). Una persona que no sólo supo nutrirse de los conocimientos de Occidente y Oriente, sino que también era un gran seguidor de varios referentes no estadounidenses. Esto, comos sabéis, no es algo muy común entre los eruditos de ese país.

Se enriqueció de conocimientos dispares, diversos, amplios, y tenía esa rara habilidad para jugar con ellos, ponerlos en común, conectar los puntos, y obtener ideas rompedoras, novedosas e ingeniosas de esas capaces de cambiar todo un paradigma de pensamiento. Así se convirtió en el pionero y promotor del enfoque de sistemas o Systems Thinking.

Aquí podéis ver unos de sus vídeos más populares (una verdadera joya):

Systems thinking: Cambiando el enfoque de la realidad

La idea que ofrece este enfoque de pensamiento es relativamente simple: todo, en la realidad que percibimos (a nivel interno y externo), son sistemas. Entes que iteractuan unos con otros de forma compleja. Es más, si entramos dentro de un nodo o ente, podemos descubrir que se trata de un subsitema con diferentes subnodos que interactuan entre sí.

Ejemplos de sistemas son nuestro cuerpo, nuestra empresa, nuestra ciudad, nuestra sociedad, nuestro sistema económico, etc. Pero es que además, por nuestra manera de experimentar basada en conceptos, también nuestra mente es un sistema formado por subsistemas: sensaciones, emociones y pensamientos que interactuan entre sí.

Y lo que es más interesante todavía, este enfoque nos permite ver claramente como nuestro ser es una unidad psicomática indivisible, pues nuestro cuerpo y nuestra mente interactuan y se retroalimentan de forma continua.

Pero todo esto va más allá de nosotros. Pues, como apuntaba anteriormente, nosotros formamos parte de otros sistemas más grandes: nuestra familia, nuestro ecosistema, nuestro país, nuestra consciencia colectiva, la Tierra, el cosmos…

El propósito de un sistema

Este enfoque se compone principalmente de dos ideas. Una es ellas es la que ya hemos comentado: la realidad está compuesta de sistemas que interactuan entre sí que a su vez están compuesto de subsistemas que interactuan entre sí.

La segunda idea es muy poderosa: cada sistema tiene un propósito. Al menos en todos los sistemas que hemos llegado a entender en cierta medida, todos tienen un propósito. Por ejemplo, el propósito de nuestra unidad psicomática, es, hasta donde sabemos, sobrevivir lo suficiente para procrearse y asegurar la superviviencia de la siguiente generación. Es decir, seguir existiendo. No nosotros individualmente, sino nuestro linaje genético.

Asimismo, el ecosistema terráqueo parece tener el mismo propósito, aunque en este caso sí, su objetivo parece ser sobrevivir él mismo. Si bien es cierto también que éste cambia (se adapta) tanto a lo largo de miles y millones de años que es difícil de hablar de un ente permanente.

Lo curioso de esta idea es que es aplicable también a aquellos sistemas que hemos creado los humanos. ¿Cuál es el propósito de un coche? Llevarnos a los sitios de forma rápida, segura y sin dejarnos tirados, es decir, sin que se agote la vida útil del vehículo. ¿Y el propósito de una universidad? ¿Del sistema capitalista? Todos nacen con un propósito oficial (educar a los jóvenes, crear riqueza) y otro de supervivencia. En teoría el propósito de supervivencia debería estar supeditado al próposito mayor, pero no es difícil darnos cuenta de la frecuencia con la que caemos en el error de confundir propósito con el afán de supervivencia.

Y esto nos lleva a la siguiente idea importante.

Las partes están al servicio del sistema, del todo

Por mucho que nos cueste aceptarlo (más bien a nuestro ego, no a nosotros), una parte siempre debe estar al servicio del sistema al cual pertenece. Es su destino, su propóstito. Por y para lo cual existe.

Veámoslo otra vez con ejemplos. Nuestro hígado, por ejemplo, no tiene que mirar por su supervivencia única y exclusivamente. Debe estar al servicio del cuerpo, del sistema. Incluso a veces deberá sacrificarse y trabajar por encima de lo que le gustaría (y sufrir algún daño) para salvar al sistema de un colpaso.

Un conejo salvaje, aún sin planteárselo, está al servicio del sistema (el ecosistema). Se encarga de mantener el equilibro siendo depredador de algunas especies vegetales y el alimento de otras especies animales.

Y, todo parece funcionar manera maravillosa hasta que llegamos a la mente del ser humano. Nosotros, por nuestra prepotencia de creer que sabemos todo (o casi todo) hemos ido creando infinidad de pseudosistemas y creencias que van en contra de este enfoque. Para decirlo manera fina: vamos en contra de la realidad.

Nos encanta separar los sistemas en nodos y optimizar esos nodos creyendo que así optimizamos el sistema. ERROR. El sistema, como hemos visto en los ejemplos del hígado y el conejo, no se optimiza mejorando sus nodos, sino mejorando (o dejando que se regulen) las interacciones o relaciones entre los nodos.

Si el departamento de psicología de la universidad, el colectivo de policías y Jezz Bezos intentan optimizar su situación individual y específica, casi seguro que el sistema al que pertenecen (la universidad, la ciudadanía y el sistema económico-financiero) se va a resentir. Va a empeorar.

Imaginaros las implicaciones de nuestro sistema económico que está basado en optimizarse a sí mismo (sin tener en cuenta el resto de sistemas social, medioambiental, cultural, etc.) y en la idea de que si cada uno de nosotros busca su propio beneficio, ello redundará en el beneficio de todos. Dime que cosechas…

Sistemas y perfeccionismo

Pero vayamos a lo nuestro, que me sale la vena del eneatipo 1 (de analizar y juzgar) y no paro 😅. ¿Qué relación podemos establecer entre el enfoque de sistemas y el perfeccionismo? Ninguna. Así de claro, son como el agua y el aceite 😄. O más bien, podríamos decir que el enfoque de sistemas echa por tierra cualquier esperanza de que el perfeccionismo pueda ser un enfoque de vida eficaz.

Veamos por qué.

Un rasgo típico del perfeccionista es obsesionarse con algo hasta que sea perfecto. De ahí nuestra tendencia al TOC, anorexia, y otros trastornos de ansiedad. Ejemplos típicos son la obsesión por el trabajo, la nutrición o el deporte. Y, ¿qué nos enseña el enfoque de sistemas? Que la optimización de una parte puede afectar negativamente al resto. Así, solemos perjudicar nuestras relaciones y nuestra salud mental. Esto es algo con lo que seguramente much@s nos identificamos.

También es muy típico, aunque no sólo en nosotros, la tendencia al egocentrismo. En esa búsqueda de ser perfectos, buscamos optimizarnos a nosotros mismos, olvidándonos de que formamos parte de un sistema más grande (o de varios).

Piénsalo, ¿cuantas veces has descuidado ciertas dimensiones de tu vida (corporal, material, emocional, mental, espiritual) por centrarte de manera obsesiva en otras? ¿Cuántas veces te has sentido mal por haber recibido una retroalimentación negativa (interna o externa) por haberte centrado excesivamente en ti mism@?

Mi consejo es que dejes de lado el enfoque perfeccionista y abraces el Systems Thinking. Cuando obtengas resultados negativos, pregúntate desde qué enfoque has actuado o pensado.

Y una última cosa dejo para tu reflexión. Formamos parte de un sistema que no entendemos, como es el universo, o más bien, lo que nosotros percibimos como universo que te ha hecho de una forma determinada y te va llevando a vivir ciertas experiencias. ¿Quiénes somos nosotros para creer que tanto nosotros como el resto de seres necesitamos una experiencia diferente de la que tenemos? Quizás esto te haga replantearte ese afán que tenemos de querer cambiar todo para adaptarlo a nuestro mindset egoíco basado en enfoques defectuosos. Ahí te dejo reflexionando 😊.

Conectemos

Aviso: Tengo una newsletter, adicional al blog, donde comparto reflexiones más espontáneas, íntimas, directas y cortas. Si te parece que pueda ser de tu interés, te animo a suscribirte 😉.

2 respuestas a «Piensa en sistemas y vencerás»

Me parece un post muy adecuado al momento vital y social que estamos viviendo. En el que queda claro, una vez más, que nuestro futuro pasa por entender que no somos sin los demás. Ojalá más gente lo entendiera..

En lo más personal.. yo entiendo el abrazar los opuestos como buscar el equilibrio, que encuentro fundamental, para nuestra supervivencia y para la de los pobres que nos sufren.. 🙃

En cuanto al perfeccionismo.. Nuevamente apelo al equilibrio. El eneatipo 1 sabe (o debiera saber) que su tranquilidad (incluso felicidad) pasa por aceptar los grises. Y pensar de una forma más global, más holística y, sobre todo, menos exigente. Todo lo que nos aporte bienestar debiera ser bienvenido (deporte, nutrición, trabajo..). Pero dentro de un todo, en su justa medida y siempre sumando.

Thanks

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