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La importancia (o no) del propósito

Últimamente estamos experimentando una especie de boom del propósito, de manera que parece que el que carece de uno está perdido en la vida. Me gustaría cuestionar esta afirmación a través de lo que yo creo que es el propósito y por qué considero que tod@s tenemos uno en cada momento de nuestra vida. Incluso aunque no nos hayamos parado a pensar en ello.

El «boom» del propósito

La verdad, no era mi intención meterme con este tema por dos razones. La primera es que si alguien me lee y está en un mal momento va a pensar «a mí qué me cuentas de propósitos si no encuentro ni paz en mi vida». Yo he estado ahí, y no poco tiempo, así que toda mi empatía para ti. La segunda razón es el boom de popularidad que ha experimentado el concepto del propósito.

Parece que actualmente encontrar tu propósito es la panacea, el fin de todos tus problemas, la pastilla mágica. Y, como nos gustan las pastillas mágicas, ¿eh? Algo que nos quite la angustia de cuajo y nos impregne de una felicidad inmutable. Pero la realidad no funciona así. Y si nos fijamos en la obra Un mundo feliz, de Aldous Huxley, o los críticos de una parte de la psicología positiva, que no son pocos, podemos entender porque la realidad no es así, y es deseable que no sea así. Pero eso es harina de otro costal 😁.

Continuando con el boom del propósito, he podido ver que hay personas que han hecho cursos para encontrar su propósito y han comprendido que su propósito es ayudar a otros a encontrar su propósito. ¡Wow! ¿no? Curioso cuanto menos. Se dice que incluso si no sabes cuál es tu propósito, ya tienes un propósito, ¡encontrar tu propósito! Jeje. Esta última afirmación me puede cuadrar más, porque al menos te da un margen para que no caigas en la locura mental por no saber cual es tu propósito en la vida. Y perdona por usar tanto la palabreja 😅.

Profundicemos

Ya me conocéis. Me gusta cuestionar y profundizar en todo aquello que me parece interesante. Y este tema me lo parece.

En las últimas decadas, y yo diría que especialmente en los últimos años, se ha popularizado enormemente la logoterapia, el modelo psicoterapeútico formulado por Viktor Frankl. En ella se propone que la voluntad de sentido es la motivación primaria del ser humano. Ésta supuso un gran cambio de paradigma en el mundo de la psicoterapia, hasta entonces centrada en «lo que no funciona» dentro de nosotros, y no tanto en aspectos más existenciales, profundos o espirituales.

Esta aportación fue de suma importancia y para bien, pero a veces se tergiversa o simplifica de manera que puede que a las personas que les llegue les pueda hacer más mal que bien. Hay dos aspectos fundamentales a tener en cuenta:

  • Al menos en los dos libros de este hombre que he leído yo, Viktor hace referencia a que el mundo no empieza y acaba en la logoterapia. Es decir, hay más cosas en la vida que la búsqueda de sentido y hay otras terapias/fórmulas/filosofías que pueden coexistir perfectamente con ella.
  • No hay que confundir el sentido del que habla Viktor con el propósito grandilocuente y único con el que nos bombardean últimamente. Viktor cree que el sentido es intrínseco a cada ser humano y se formula a través de cada decisión que tomamos en cada situación concreta de nuestra vida. Es decir, nuestro sentido es el camino único que nosotros hemos recorrido y recorreremos en nuestro periodo de vida. Está íntimamente ligado a nuestra libertad para decidir en cada momento qué hacer dentro de nuestras posibilidades físicas, psíquicas y del entorno. Y en ligar esa libertad individual con la autotrascendendia, es decir, con la capacidad de salir de nosotros para tomar la decisión de hacer aquello que el mundo nos demanda, y NO lo que nuestro ego narcisista y miedoso nos susurra.

No es un tema fácil, lo sé. Pero con lo que quiero que te quedes, para no generarte una frustración completamente innecesaria, es con que el sentido lo encontramos en cada rincón de nuestra vida. No es una meta a alcanzar, ni algo de lo que podamos carecer. Es intrínseco a nuestro propio caminar por esta existencia.

Sin dirección no hay motivación (y viceversa)

Una frase que seguramente habrás escuchado con frecuencia es «de lo que ahora visualizas que va a ser, a lo que luego será, no será ni parecido».  Y que gran verdad, ¿no? Es decir, habrá casos en que lo que hemos visualizado sea fácil de hacer y en poco tiempo y, por tanto, el resultado final se parezca mucho. Pero cuando hablamos de proyectos más grandes… La vida se impone sobre la imaginación. Para bien y para mal.

La vida no viene con manual de instrucciones por una sencilla razón: es imposible hacer uno. La motivación te lleva a experimentar, a actuar, y el feedback recibido te lleva a redirigir y cambiar de rumbo para poder surfear las olas. Es decir, te hace cambiar tus motivaciones. En una borágine tal que ya no sabes si fue antes el huevo o la gallina.

Lees un libro que te motiva a hacer algo y eso te hace conocer a una persona con la que comienzas un proyecto nuevo. Al cabo de un tiempo, decidís seguir vuestro camino por separado y caes en una web de una chica que te habla de un curso muy interesante y te animas a hacerlo y etc., etc.

¿Primero decides hacia dónde caminar? ¿O el primer paso, que das al azar, es el que te indica que el suelo está resbaladizo y que es mejor ir por el otro lado?

Si no sabes tu propósito, anda, experimenta, vive. Y si sabes tú propósito, anda, experimenta, vive, según lo que creas que te indica ese propósito. E igual te llevas una sorpresa y en 10 años… ese propósito… ¡Ha cambiado! O no. 😊😊

Buena suerte, caminante.

Conectemos

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