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Autoconocimiento Desarrollo personal

Cómo gestionar las críticas ajenas

Debido a nuestra naturaleza y nuestra cultura, se nos hace muy difícil deshacernos del miedo a la crítica ajena y el rechazo. Gestionar las críticas, por tanto, se convierte en algo necesario para fomentar nuestro desarrollo.

El miedo al rechazo

Todos sentimos miedo al rechazo durante muchos momentos a lo largo de nuestra vida. Nos invade una especie de paralización, acompañada de una dosis de incertidumbre y duda.

De repente nos sentimos como… sin confianza. Dispuestos a agarrarnos a un clavo ardiendo con tal de dejar de sentir ese malestar y esa sensación de estar en medio del vacío.

Por qué se produce este sentimiento en nosotros es objeto de mucho debate en el campo psicológico y científico en general. Parece claro que el hecho de nacer como seres completamente vulnerables y dependientes tiene un efecto fundamental en el desarrollo de este miedo. Además, somos seres sociales, y en en esto no somos diferentes de los animales más cercanos a nosotros genéticamente hablando.

Sin embargo, podemos también darnos cuenta de que no son pocas las capas y capas de miedo adicional que añadimos sobre el primario a través de afirmaciones y consejos de nuestros padres («tienes que tener amigos», «apuntarte a una actividad social», «ser como los demás». etc.), de las directrices de nuestro sistema educativo (si no apruebas todo repites curso y serás rechazado por el sistema y la sociedad), de nuestro círculo de amig@s (si no te comportas de una manera aceptada por el grupo estás fuera) y del sistema paternalista en el que vivimos (tú déjame a mí casi todo tu poder político, económico y social que yo ya cuidaré de ti porque sé mejor que tú lo que te conviene).

Nadie (o casi nadie) nos enseña a gestionar las críticas. Más bien se nos ha enseñado a tenerlas muy en cuenta. Por absurdas o contraproducentes que sean.

Dar el poder a lo de fuera

Todo esto nos lleva, inexorablemente, a la dependencia para sobrevivir, tener relaciones, prosperar, etc. Parece que si no cumplimos una serie de estándares, nos quedaremos fuera. Es decir, sól@s, sin techo, sin comida, si amig@s, sin pareja, etc. Así funciona nuestra mente, muchas veces de forma hipercatastrofista.

El resultado es cuanto menos curioso. Multitudes de personas mirándose de reojo con el sentimiento de que les gustaría poder ser más ellas mismas pero castigando al mismo tiempo todo intento de los demás por caer en comportamientos aprendidos no cuestionados. Es decir, estamos todos como en esa historia del experimento cienfítico con los monos, la escalera y el plátano.

Esta historia la he leído en múltiples sitios así que la voy a intentar contar como la recuerdo.

Se dice que hace un tiempo un grupo de científicos hicieron un experimento congregando a 5 monos en una habitación. En esa habitación pusieron una escalera y un plátano colgando del techo encima de la escalera. Para completar el experimento, incorporaron a cada mono un aparato que daba una descarga eléctrica. La idea era que, si un mono subía la escalera para coger el plátano, el resto empezaba a experimentar las descargas.

Los monos no tardaron en asociar el hecho de que un mono subiera la escalera con que el resto sufrieran las descargas. Así que, cada vez que un mono intentaba tal azaña, el resto se tiraban encima de él y le daban una paliza para que entendiera que eso no estaba permitido.

Lo curioso del experimento fue que los científicos fueron sustituyendo los monos uno a uno y, cuando llegaba un mono nuevo e intentaba subir la escalera, el resto se echaban encima de él y los nuevos enseguida entendían la dinámica.

Tanto fue así que incluso percibieron que los nuevos monos se ensañaban más con los recién llegados y que, una vez susituidos todos los monos y suspendidas las descargas, los monos seguían infrinigiendo palizas a cualquiera que intentara subir.

No sé si la historia es real o no, pero lo que es cierto es que podría ser real y me vienen a cabeza cantidad de ideas preconcebidas que la gente te suelta sin tener ni idea de lo que habla. Y cantidad de gente que se las traga sin cuestionarlas. Creo, de hecho, que nadie estamos a salvo de haber realizado alguna de estas afirmaciones alguna vez. Ni de habernos creído alguna sin cuestionarla. El Covid-19, de hecho,  ha disparado unas cuantas. Hemos podido ver cantidad de personas de a pie y colectivos que han ido defendiendo cada una de las directrices que se han dado desde la OMS, gobiernos, etc. Y también desde el lado contrario o, también llamado, conspiranoico. Muchas afirmaciones tajantes y pocas certezas reales.

Cuestionar los patrones aprendidos

Así nosotros, como los monos de la historia, seguimos repitiendo formas de pensar y hacer que nos han enseñado, y que igual en un momento o situación funcionaron, pero que ahora nos están ahogando como personas y como sociedad.

Preferimos vivir una vida insulsa y no movernos en la foto por miedo al qué dirán o al que pasará. Y legitimando así esa misma cultura del miedo al rechazo y la crítica fácil. Como suele decirse, el gusano tiene miedo a romper la crisálida porque no sabe que va a convertirse en mariposa. Qué suerte tiene el gusano que su genética le obliga a ello 😆.

Cualquier persona que haya observado sus pensamientos se habrá dado cuenta de que más del 90% tienen cero practicidad. Son pura imaginación divagatoria y, en muchas ocasiones, sin sentido. Aún así, incluso los que hemos visto esta característica un poco perversa de la mente solemos creernos nuestros pensamientos muchas veces e incluso los compartimos como verdades. ¡Pues imagínate los que no se han dado cuenta todavía! Por favor, ten esto presente la próxima vez que recibas, creas recibir, o creas que vas a recibir una crítica. Tu salud mental te lo agradecerá 😉.

Y esta es la esencia del «sé tú el cambio que quieres ver en el mundo». Puedes sermonear a los demás todo lo que quieras, ser todo lo paternalista que te dejen, pero, para generar un cambio real, TÚ TIENES QUE SER EL CAMBIO QUE DESEAR VER EN EL MUNDO. Predicar con el ejemplo es la mejor forma de enseñar e influenciar a los demás.

Poco a poco, sin prisas, pero experimentando más y leyendo menos. Déjemos a un lado el miedo al rechazo para ser seres más fluidos, auténticos y serenos.

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3 respuestas a «Cómo gestionar las críticas ajenas»

Siempre me ha gustado la historia del mono. En mi trabajo, como en tantos, hay mucho miedo al cambio y la respuesta suele ser «aquí siempre se ha hecho así».. Sin plantearse por qué se hace así, si esa justificación persiste en la actualidad (como la desaparición del estímulo en la historia de los monos) o si se puede hacer de alguna manera mejor..

Coincido contigo en que la palabra es «cuestionar». No va de ser escépticos y mucho menos conspiranoicos. Pero sí cuestionar tantas y tantas cosas que se dan por sentado y que nos empujan a vivir una vida con un camino preestablecido. Y para todos el mismo..

Así que buscar en nosotros e intentar ser auténticos, trazando nosotros mismos nuestro propio camino puede ser una buena forma de empezar a ser ese cambio que el mundo necesita..

¡Muy buena reflexión! Sí, cuestionar, buscar el equilibrio, saber que no puedes saber todo en todo momento… Ese es el juego yo creo. Y saber qué, salvo en contadas ocasiones, todo el mundo tiene parte de verdad. El desafío es saber quién tiene qué parte de verdad, jeje.

Jajaja eso es un arte. Sobre todo porque, probablemente, no haya ninguna verdad absoluta.. Así que conformémonos con estar un poco más receptivos. Más escuchar. Menos juzgar. ¡Todo un reto! Poco a poco..

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