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Autoconocimiento

Por qué el perfeccionismo no es útil

El perfeccionismo es un rasgo con el que muchos nos identificamos. Incluso a veces lo resaltamos en las entrevistas de trabajo. Cuestionemos su utilidad.

La búsqueda continua de la perfección

El perfeccionismo es un rasgo con el muchas personas nos autoetiquetamos. En este posts y los siguientes intento arrojar un poco de luz sobre como podemos gestionar mejor este hábito de autoexigencia muchas veces extrema.

No somos pocas las personas que nos consideramos perfeccionistas. Estamos todo el rato vigilantes, comparando, identificando errores, viendo cómo las cosas deberían ser, cómo cambiarlas, dando sermones, autoregañándonos, etc. Vivimos en tensión permanente, alerta, porque todo es potencialmente imperfecto, y por tanto susceptible de ser arreglado.

No nos damos tregua ni a nosotros ni a los demás. ¡Normal! ¡Hay tantas cosas que solucionar!

Pero… ¿algo falla?

Algunos de nosotros, no obstante, sobre todo aquellos que nos hemos pegado alguna que otra leche, ya hemos escuchado (e incluso pensado sobre ello) aquellas frases del tipo «Lo perfecto es enemigo de lo bueno» (Voltaire), «En el término medio está la virtud» (Aristóteles) o «No son buenos los extremos aunque sea en la virtud» (Santa Teresa de Jesús).

Y, oye, que algo nos resuena, ¿no? Vemos algo de verdad ahí, porque lo hemos vivido… Muchas veces nos hemos pasado de frenada y hemos sufrido, o hemos hecho sufrir a alguien por algo que luego hemos visto que era una chorrada.

Hace unos años leí el libro La Búsqueda de la Felicidad, de Tal Ben-Shahar, y… ¿sabéis algo? No cambié nada en mi vida 😆 😆. Nunca me cansaré de repetir, aquí y en vivo, que leer libros y artículos, ver vídeos o escuchar podcasts NO TRANSFORMA TU VIDA, ni un poquito. No digo que no sean útiles, ojo, pero son un primer paso. Si un libro no te ayuda a cambiar ningún hábito en tu vida, no te ha servido para nada (como narcótico temporal, igual).

Bueno, el caso es que en este libro se trata el concepto de optimalismo, como búsqueda de la mejor opción posible, dentro de las circunstancias reales actuales. En contraposición al perfeccionismo, que no suele tener en cuenta estas circunstancias. Yo creo que si consigues esto, ya es un gran paso, si bien mi experiencia me dice que es muy difícil para un(a) perfeccionista discernir lo óptimo de lo perfecto. Muchas veces nos comportamos como reformadores, creyendo que podemos cambiar todo lo que queramos si ponemos el esfuerzo necesario.

Entendamos mejor el perfeccionismo a través de una metáfora

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos resignamos? Neverrr, y menos un(a) perfeccionista 😂.

Para mí lo primero y más importante es entender realmente por qué el perfeccionismo es antiproductivo, aburrido, generador de sufrimiento innecesario y, sobre todo, E-Q-U-I-V-O-C-A-D-O.

Veamos con un ejemplo simple y gráfico por qué digo esto.

Creo que tod@s conocemos/recordamos el típico juego de encajar piezas con diferentes formas en un cubo.

Vale, para entender el perfeccionismo podríamos utilizar la siguiente analogía:

  • El cubo con los huecos es la vida.
  • La forma cilíndrica (pieza) es el pensamiento de un(a) perfeccionista
  • El niño/a es la persona perfeccionista

Es decir, el niño o niña (perfeccionista) intenta con una única pieza (su pensamiento único, lo que él/ella considera perfecto) hacer encajar la pieza en todos los huecos (la vida).

¿Resultado? Consigue encajar la pieza únicamente en un porcentaje muy bajo de los intentos de forma más o menos fácil, de forma totalmente forzada (e incluso rompiendo la pieza) en alguna ocasión y no consigue encajar la pieza en la mayoría de los intentos.

¿Lo más gracioso? ¡Que tiene un montón de piezas a su alcance que no utiliza! Su rigidez de pensamiento no deja paso a la flexibilidad/creatividad y gasta toda su energía y esfuerzo en hacer valer sus puntos de vista anquilosados.

Ejemplo de perfeccionismo en la vida real

Veamos ahora un ejemplo en la vida real.

En mi barrio hay un chaval que va al McDonald’s todos los días, se come el menú en un banco de enfrente de mi casa y deja todo tirado cuando termina. Según mi opinión, hay dos cosas imperfectas ahí. El comportamiento del chaval y la falta de limpieza del lugar. ¿Y qué sería lo perfecto? Pues que el chaval recogiera los restos y los tirara a la papelera antes de marcharse. Porque claro, yo me he olvidado ya de cuando era adolescente y dejaba tiradas las botellas del botellón para seguir la fiesta pensando que ya las recogería el personal público de limpieza al día siguiente.

Entonces, sólo hay una opción: hacer que el chaval recoja su mierda. Así que me pongo manos a la obra. Al siguiente día cazo al chaval, le meto una buena reprimenda por los días que ha dejado ese lugar hecho un asco y le digo que no lo vuelva a hacer. El chaval se revuelve, tenemos una discusión, nos llamamos de todo, vuelvo a casa alterado, discuto con mi novia, me voy enfadado a la cama y duermo una caca. ¿Y lo mejor? Que al día siguiente el chaval hace lo mismo. Incluso lo deja todo un poco peor para joder. ¿Qué resultado hemos obtenido? Resultado de mieeeeerda 💩 💩.

¿Qué no hemos entendido? Pues algo que las personas no perfeccionistas suelen entender mejor: que hay tantos mundos «perfectos» como personas, y que si alguien hace algo de una manera determinada no es por joder a un(a) perfeccionista o para que muera un gatito, sino que esa persona, según los recursos físicos y psicológicos que tiene en ese momento, lo está haciendo lo mejor que sabe. ¿Y sabes un secreto? ¡Los perfeccionistas también hacemos lo mismo! Porque cuando regañamos, corregimos de manera tosca, cuestionamos de manera prepotente y autoritaria, a ojos de los demás (y lo siento mucho porque sé que duele, ahí en lo más hondo)… NO ESTAMOS SIENDO PERFECTOS.

¿Con ganas de profundizar un poco más?

Si has visto mi perfil sabrás que no soy un experto en temas de psicólogia, autodesarrolo, espiritualidad, etc. Pero comparto mi experiencia hasta donde he llegado en esta corta trayectoria de tan largo camino.

Para ir  al grano, y evitar alguna que otra vuelta que yo dí, yo me iría directo a investigar sobre el Eneagrama. Si tienes un perfil parecido al mío, seguramente tu eneatipo sea el 1, como el mío. De hecho, es el tipo de personalidad ligado al perfeccionismo.

Sé que suena raro… Eneagrama, eneatipo… Pero para mí y para muchas otras personas ha sido útil. Qué más se puede pedir, ¿no?

Si eres de los más autoexigentes y de los que devora ensayos casi como otras novelas, te recomiendo leer La Sabiduría de Eneagrama, de Russ Hudson y Don Richard Riso. Lo bueno, además, es que si tu personalidad es la del eneatipo 1, sobre todo en un principio no hace falta que leas la descripción del resto. Ahí ya tendrás material suficiente para unas cuantas semanas de trabajo interior. Importante: Si eres escéptic@, pasa de la parte del prólogo «hierbas». Yo conseguí atravesarlo porque el libro me lo recomendó Rocío Lacasa, en la que confío profundamente. Pero si no fuera por eso probablemente hubiera parado de leer. Y hubiera sido un error 😉.

Si no tienes tanto tiempo, o ganas, o lo que sea, puedes tirar por la oferta de Borja Vilasecasu libro y su curso. En el propio libro creo recordar que viene un código de descuento del 50% para el curso y en varios de sus vídeos suele decir cuál es.

Nota: No me llevo comisión de ninguna de las personas, libros o formaciones citadas.

Nota 2: Artículo originalmente publicado en mi web personal www.victorgomezdejuan.com

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2 respuestas a «Por qué el perfeccionismo no es útil»

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